Paco Azorín dirige esta propuesta que fue elegida mejor espectáculo lírico y Ana Garay ganó en vestuario

La producción del Auditorio de Tenerife de la ópera Yerma se alzó ayer (lunes 18) con dos premios Talía 2026, que organiza la Academia de Artes Escénicas de España: mejor espectáculo lírico y mejor vestuario, distinciones que fueron recibidas por el consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha, y la diseñadora del vestuario, Ana Garay, en el transcurso de una gala celebrada en los Teatros del Canal en Madrid.

José Carlos Acha señaló en su intervención que “recibo este premio con una emoción enorme y un profundo sentido de la responsabilidad” y recordó en los agradecimientos a todos los equipos técnicos, de producción, artistas y músicos de la Sinfónica de Tenerife, a los servicios administrativos y a los coproductores “en esta aventura artística”: Festival Amazonas de Ópera (Manaos, Brasil) y Festival de Ópera do Theatro da Paz (Belém, Brasil) y el Teatro La Zarzuela.

El consejero también tuvo palabras para el director de escena y escenógrafo Paco Azorín y al director musical Luiz Fernando Malheiro y a sus equipos “que pusieron en pie esta apuesta de primer nivel, que convencieron a la crítica internacional de que la ópera en español está viva y ocupa un lugar cada vez más importante”. Acha resaltó que la recuperación y el estreno europeo de la obra de Heitor Villa-Lobos basada en la obra homónima de Federico García Lorca es un anticipo de las celebraciones alrededor de la Generación del 27 previstas para el próximo año, con motivo del primer centenario de ese movimiento.

La responsable del vestuario en Yerma, Ana Garay, inició su intervención tras recoger el premio dando las gracias a los compañeros de la academia “por poner en valor este proyecto; Yerma de García Lorca es una obra que sigue viva porque habla del deseo, de la presión social del cuerpo del silencio y de la mujer no normativa” y añadió que “esta obra traslada a la ópera de Villa-Lobos nos condujo a una dimensión emocional, física y poderosa”. Agradeció al Auditorio de Tenerife que “hizo un ejercicio de resiliencia por sostener, confiar y seguir creando desde la incomodidad aceptando que las artes escénicas nos llevan siempre al límite y a gestionar lo inesperado”.

Garay dijo que “Paco Azorín nos llevó a un escenario de agua que representaba vida, fertilidad y deseo para desembocar después en una pasaje seco y estéril, esto trasmutó toda la producción” y dijo que el vestuario en esta producción “no era ornamento, no había espacio para lo superficial” y agradeció a todo su equipo la labor realizada. Dijo que comparte el premio “con Berna Perles y cada uno de los intérpretes como ejemplo de entrega y confianza”.

Paco Azorín fue el director de escena, responsable de dramaturgia y escenografía, Riccardo Benfatto fue asistente a la dirección escénica, Carlos Martos de la Vega se encargó de la dramaturgia y el movimiento escénico, Pedro Chamizo hizo el diseño de vídeo, Pedro Yagüe de iluminación y Blanca Torres Cazallas se encargó del asesoramiento histórico-psicológico.

El elenco en Tenerife, con la dirección musical de Luiz Fernando Malheiro -tres funciones- y Pablo Urbina, lo configuraron dos sopranos en el papel de Yerma: Berna Perles -tres funciones- y María Miró; el tenor Alejandro Roy (Juan); el barítono Javier Castañeda (Víctor); la mezzosoprano Anna Gomà (María) y la mezzosoprano María José Montiel (Dolores). Diferentes roles como viejas, muchachas, cuñadas y lavanderas fueron interpretados por las mezzosopranos Belén Elvira, Guadalupe Barrientos y Alexandra Urquiola, y las sopranos Zayra Ruiz, Marga Cloquell y Carmen Mateo. El tenor Alberto Ballesta interpretó al macho.