Junto al guitarrista Pedro Rojas Ogáyar despliega en el Auditorio de Tenerife su particular réquiem reinterpretado
El Auditorio de Tenerife programa para este sábado (día 14) a las 19:30 horas el espectáculo flamenco Himno vertical. La cantaora Rocío Márquez y el guitarrista Pedro Rojas Ogáyar se harán con la Sala de Cámara para ofrecer su particular interpretación de un réquiem.
Rocío Márquez es una de las figuras fundamentales de la música flamenca del siglo XXI. A la hora de posicionarse como cantaora, toma el testigo de grandes renovadores del género. En sus tres décadas de carrera artística, aúna rigor investigador, vocación creadora y excelencia interpretativa. El resultado, una rotunda contribución a que el flamenco esté hoy situado en la vanguardia de la música actual.
El réquiem, tradicionalmente un canto de despedida, una misa que rinde tributo a los muertos, se convierte en Himno vertical en una obra que honra no solo el final, sino también el comienzo, el fluir y la transformación. Este réquiem es un eco coral que resuena desde lo colectivo, un ritual de despedida y bienvenida a la vez, una ceremonia circular que invita a cuestionar el ciclo de la vida y la muerte como polos opuestos y a asumirlos como una sola danza. Este espectáculo cuenta con el apoyo en gira del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) del Ministerio de Cultura.
Himno vertical se presenta como una espiral donde no existe un inicio ni un final claro; en su centro está el vacío, ese espacio en el que la creación y la disolución se entrelazan en un equilibrio eterno. La muerte, lejos de ser el destino trágico, es comprendida aquí como el descanso en el ciclo de la vida. No es un corte abrupto, sino una pausa en la respiración de la espiral, un punto de retorno y redescubrimiento. Si la vida es una línea recta que avanza, entonces, la muerte es el giro que transforma esa línea en un bucle, que la hace regresar y la reformula.
Es un réquiem que no busca consolar ni dar sentido, sino observar la muerte como parte de un proceso continuo, sin dramatismos ni finales. Para dar forma a este proceso, emerge el rito, no sólo de despedida, sino de transición y comunión con lo eterno. En esta ceremonia pagana, el ser humano no reza ni pide: agradece y celebra. En esta misa de lo cotidiano, de lo efímero y de lo invisible, los objetos comunes se tornan sagrados, las palabras son susurros y los gestos se vuelven ofrendas.
La vida cíclica, la espiral que no se cierra, subraya la idea de la eternidad en el cambio. En este proyecto, lo circular acoge cada transición, cada instante, cada vuelta. La vida no es vista como una serie de episodios fragmentados y lineales, sino como una marea que sube y baja, una pulsación en la que cada final lleva consigo el germen de un nuevo principio. La espiral, entonces, es el corazón de este réquiem, el movimiento eterno que no busca culminar, sino simplemente existir, en un constante volver sobre sí mismo, expandiéndose hacia dentro y hacia fuera, abrazando lo eterno y lo efímero al mismo tiempo.
Las entradas, a un precio de 15 euros, 5 para menores de 30 años, se pueden adquirir en la página web www.auditoriodetenerife.com, en la taquilla de lunes a viernes de 10:00 a 17:00 horas y sábados de 10:00 a 14:00 horas y de forma telefónica llamando al 902 317 327 en el mismo horario. Hay disponibles descuentos para, entre otros, estudiantes, demandantes de empleo y familias numerosas.